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Internet para todos

25 agosto, 2010

A fines de los ’90, cuando llegó al país la primera conexión satelital a Internet, la Cooperativa Eléctrica Bariloche (CEB) intentó brindar servicios de videocable, conexión a la red y teléfono mediante el sistema PLC (Power Line Communications), es decir, utilizando la misma red eléctrica para distintas aplicaciones. Algunas cámaras empresarias protestaron airadamente desde las páginas de los diarios. Hablaron de “competencia desleal”. Por eso, la CEB debió negociar con proveedores telefónicos, de videocable e Internet para que la dejaran brindar servicios integrados. El sentido común y la tecnología decían que era posible. Pero el afán de lucro era más fuerte.

Diez años después, la tecnología triple play (TV digital + Internet + telefonía) ya permite abaratar notablemente el costo de esos servicios. Sin embargo, el afán de lucro sigue trabando y demorando el beneficio para la gran mayoría de los usuarios.

Las primeras ordenanzas que reglamentaron la instalación de videocables (por ejemplo, la ordenanza porteña 48.899/95) establecían como condición de adjudicación que cada empresa brindara gratuitamente hasta tres (3) bocas de conexión a las escuelas, hospitales e instituciones de bien público. Pero nunca se cumplieron esas ordenanzas. Y entonces los gobiernos municipales y las instituciones educativas debieron pagar por la conexión como cualquier usuario particular.
Pronto llegó la conexión inalámbrica (wi-fi) que permitió el libre acceso a Internet a usuarios de algunas zonas urbanas y suburbanas. Pero la extensión de ese beneficio se vio (una vez más) limitada por el afán de lucro de los prestadores privados.
Internet, lo mismo que el software y que la totalidad de los inventos y desarrollos actuales, posibilita una sensible mejora en las comunicaciones y la calidad de vida. Su único obstáculo (un obstáculo que será superado por las leyes históricas del desarrollo humano) es el capitalismo.
Tan cerca, tan lejos
La provincia de San Luis, siguiendo el ejemplo de Finlandia (país que consagró la banda ancha como derecho de todos sus habitantes), ha lanzado un plan para proveer de modo gratuito conexión a Internet (sistema wi-fi) en su territorio, entregando además computadoras portátiles (netbooks) a todos los escolares.
Otro tanto está haciendo, utilizando redes de cable modem, la provincia de La Rioja, que contempla en su planificación estratégica un tendido que unirá la capital provincial con su par cordobesa, conectando a la red a miles de usuarios de pequeños pueblos y localidades rurales. Aquí el servicio no será totalmente gratuito, pero el abono estipulado no va a ser mayor a los 40 pesos mensuales (para videocable, Internet y telefonía). Próximamente, Santiago del Estero lanzará su propio plan Internet para todos.
Y a nivel nacional -a partir de la caducidad de licencia de la proveedora masiva Fibertel-, es de prever que se aceleren los planes para dotar de Internet pública y gratuita a todos los argentinos. El programa Conectar Igualdad prevé la entrega de tres millones de netbooks a escolares, lo que sin duda potenciará la entrada del país a la compleja (y excluyente) sociedad de la información. Será el turno, entonces, de una educación nacional, popular y raigal (porque sin contenidos propios, la conectividad puede ser una llave, terrible, para la pérdida de identidad).
Panamá es el primer país latinoamericano que ha conseguido Internet para todos. Con satisfacción, el presidente Martinelli invitó a los estudiantes de su país a aprovechar “esa auténtica biblioteca ambulante que es la Internet” (a nuestro entender, es mucho más que una biblioteca, pero, en fin…). Brasil, gigante continental, contempla la conectividad completa como un objetivo a alcanzar en 2014.
Con los viejitos, en Huaco
Hace unos meses, cuando saludábamos la valiente lucha de Andalgalá contra la minería a cielo abierto y el envenenamiento del agua, hicimos una dedicatoria ciega al médico Rodolfo Villagra, entrañable amigo a quien le habíamos perdido el rastro en los turbulentos años ’70.
Nuestro mensaje (¡gracias a la Red!) llegó a destino. Aunque Rodolfo vive en el pueblito de Huaco, sin conexión a Internet ni videocable ni líneas telefónicas. “Los pacientes que yo atiendo -nos contó a través de un indispensable teléfono celular- están perdidos en los cerros. Viven y se van muriendo de a poco. Agonizan sin que el Estado sepa que existen”.
Rodolfo, admirable luchador que jamás le ha cobrado a los paisanos de su tierra por una consulta, hace honor a la profesión de médico y le hace honor a dos grandes figuras de la medicina sanitarista argentina: los doctores Salvador Mazza y Esteban Laureano Maradona.
Empresas voraces como Bajo La Alumbrera siguen contaminando el agua, el agua escasa de los cerros catamarqueños. Y sus residuos industriales producen cáncer a quienes viven en las adyacencias. Sin embargo, las demandas no prosperan, porque los casos que llegan al hospital son pocos y porque faltan estudios y registros y pruebas científicas. Para eso -pensamos con emoción y con furia- está Rodolfo Villagra. Están los Rodolfo Villagra, médicos de alma y vocación, andalgalenses clavados como estacas en la tierra de sus mayores.
Algún día le llegará el wi-fi a la puerta de su casa en Huaco. Y a lo mejor Rodolfo, si todavía tiene voz para hablar, y ganas, dirá que no, que él no lo necesita, que se lo den a los changos.

La Argentina que soñamos será mejor cuando haya Internet para todos, incluso para Rodolfo. Pero será verdaderamente mejor -lo deseamos y lo sabemos- cuando haya cielo y agua y tierra para cada uno de sus hijos.

Vía Argenpress

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