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Protestas y sabotajes en torno de Fibertel

22 agosto, 2010

La encendida reacción que provocó en diversos sectores opositores y grupos empresarios la resolución del Gobierno quitándole a Cablevisión (Grupo Clarín) el manejo de la licencia de Fibertel sumó ayer un sinnúmero de manifestaciones, en las que abundó el uso de los términos “seguridad jurídica” y “hostigamiento”. Pero el hecho más grave se produjo en contra de Telefónica, una de las firmas que es señalada como beneficiaria de la caducidad de la licencia de Fibertel de servicio de banda ancha para Internet. El tendido de fibra óptica de la compañía sufrió dos cortes durante el día de ayer, afectando el servicio de telefonía básica en una zona balnearia de Coronel Rosales (provincia de Buenos Aires) en un caso, y las prestaciones de banda ancha en Olavarría y en la localidad pampeana de General Pico por el otro corte. La Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC) efectuó una denuncia judicial “por interrupción del servicio público y sabotaje”. El ministro de Planificación, Julio De Vido, dio a conocer una declaración donde señala, respecto de los incidentes de ayer, que “daría toda la impresión de que se trata del mensaje de un cártel mafioso dispuesto a hacer cualquier cosa”.

El doble episodio que afectó el anillo de fibra óptica de Telefónica ocurrió con pocas horas de diferencia, y en una misma región bonaerense. El primero se registró en horas de la mañana sobre la ruta 3, en el kilómetro 654. El incidente afectó el servicio de telefonía básica en el balneario Pehuen Có, en el partido de Coronel Rosales, cercano a la ciudad de Bahía Blanca. También quedó afectada, en forma parcial, la prestación de banda ancha en Olavarría y en General Pico, de la vecina provincia de La Pampa.

El segundo corte se produjo a las 14.30 horas de ayer, según informó Telefónica, en la ruta interbalnearia cercana a Santa Clara del Mar, localidad vecina de Mar del Plata. En este caso, el perjuicio fue para el servicio de telefonía fija e Internet de clientes radicados en las localidades de Santa Clara, Coronel Vidal, Mar del Ajó, Santa Teresita y Dolores.

Con respecto a las sospechas de que los daños hubieran estado originados en un presunto atentado, desde Telefónica informaron que “no es habitual que se registren cortes masivos en tan corto plazo, por lo que la compañía adoptará las medidas legales correspondientes para investigar las causas que provocaron los cortes en los cables de fibra óptica”. Desde Planificación, a su vez, apuntaron que “en siete años de gestión (desde mayo de 2003, con la llegada de Néstor Kirchner al gobierno) nunca vimos nada similar”.

La Comisión Nacional de Comunicaciones, a cargo de Ceferino Namuncurá, seguía ayer por la tarde evaluando los daños y las causas del incidente. Además de efectivizar la denuncia judicial en Bahía Blanca por lo que se presume se trató de un sabotaje, la CNC estimaba que “los cortes fueron tres, porque en la zona de Bahía Blanca hubo dos y el tercero fue cercano a Mar del Plata; los tres cortes se hicieron sobre el mismo anillo de fibra óptica, que hace el recorrido Buenos Aires-Mar del Plata-Bahía Blanca-Buenos Aires”.

“Los cortes se produjeron en triductos con fibra óptica de 120 pelos, es decir, de las más grandes en capacidad de transmisión”, indicó la fuente en base a las referencias recogidas por la CNC. Ante la consulta de si, en caso de que se tratase de un sabotaje, se estaba buscando afectar a una población mucho más importante, dada la cercanía de grandes ciudades como Bahía Blanca y Mar del Plata de los hechos, la fuente se limitó a señalar que “se afectaron a varias radiobases del servicio móvil; cada radio atiende a tres mil usuarios aproximadamente, que pueden ser usuarios de celular y banda ancha móvil. También se vieron afectadas tramas de transporte de datos e Internet, que perjudicó a clientes de Dolores, Mar de Ajó y Madariaga. Podrían haberse vistos afectados unos 100 mil clientes”, evaluó, en caso de que la interrupción de las líneas dañadas hubiera sido total. Según Telefónica, el impacto resultó muy inferior, abarcando a unos 15 mil clientes.

Desde la CNC se apuntó que logró evitarse que los cortes afectaran a la telefonía fija “enrutando por radioenlaces las comunicaciones para poder mantener el servicio”, pero el presunto sabotaje habría estado orientado a golpear a ese tramo del servicio.

Ajena a estos sucesos, la Asociación de Empresarios Argentinos, que agrupa a los principales ejecutivos de los mayores grupos económicos que operan en el país, emitió un comunicado donde se victimiza. La entidad emblemática, que a pesar de su corta existencia se asimila a otras precedentes como el consejo empresario argentino de los ’70, manifestó su “grave preocupación” frente a la declaración de caducidad de la licencia de Fibertel y “el persistente bloqueo a cinco plantas industriales de Siderar”. Relacionó así, como si se tratara de una decisión política única, la decisión regulatoria en materia de telecomunicaciones, con el conflicto sindical planteado por el gremio liderado por Hugo Moyano.

Por Raúl Dellatorre

Vía Página/12, de Buenos Aires

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