Archive for 20 noviembre 2008

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La causa judicial contra las telefónicas

20 noviembre, 2008
La justicia federal de Argentina investiga una presunta defraudación de las principales telefónicas del país que puso en alerta roja a Telefónica, CTI (hoy Claro), Nextel y Telecom. Por este expediente ya está procesado el ex secretario de Comunicaciones, Henoch Aguiar, hoy cercano al macrismo. Se acusa a las telefónicas de quedarse con 350 millones que correspondían a los usuarios.

La famosa desrregulación total del mercado telefónico que impulsó el ex secretario de Comunicaciones, Henoch Aguiar, durante el gobierno de Fernando de la Rúa, se presentó como un gran avanece que permitiría terminar con el monopolio de Tlefónica y Telecom instaurado durante el menemismo y que redundaría en mejor servicio a costos más baratos, para los usuarios .

Sin embargo, detrás del supuesto beneficio la justicia descubrió una maniobra aparentemente ilegal para quitarle dinero a los usuarios, que ahora podría llevar a juicio a Aguiar y otros funcionarios dellaruistas, así como a los entonces responsables de las principales empresas telefónicas.

Con el aval e impulso de la Cámara Federal, el fiscal federal Federico Delgado reclamó días atrás la indagatoria de cuatro presidentes de compañías de telefonía celular por no haber cumplido con la aplicación del Fondo Fiduciario para el Servicio Universal, que debía ser sustentado por las propias empresas y no por los usuarios, tal como ocurrió en la práctica.

Si el juez federal Norberto Oyarbide que instruye la causa accede, los citados serán los directivos entre el 1999 y el 2001 de las empresas de Personal, Unifón (ahora Movistar), CTI (ahora Claro) y Nextel, los que podrían desfilar por el banquillo de los acusados.

La causa tomó impulso en el 2005, cuando organizaciones de usuarios plantearon sus reclamos y, a instancias del Poder Ejecutivo, las empresas fueron intimadas a devolver los fondos en cuestión.

Según se determinó, las compañías lograron embolsar unos 350 millones de pesos financiados por los usuarios para concretar el llamado “Servicio Universal”, que se debía ser sustentado por las empresas de telefonía celular a partir de sus propios ingresos.

De qué los acusan

Sintetizando, el fiscal Delgado acusa a las telefónicas de trasladar a los usuarios el costo de implementar una desrregulación del servicio telefónico, que debían absorber; y en consecuencia pidió la indagatoria de los funcionarios y los ejecutivos de las telefónicas que instrumentaron esta “desviación” de lo que exigía la ley que desrregulaba el mercado telefónico.

“Reclamamos que convoque a prestar declaración indagatoria a los directivos de las empresas prestatarias del servicio telefónico que se beneficiaron con los frutos derivados de este acontecimiento ilegal”, dice el dictamen de la fiscalía ante el juez Oyarbide.

El fiscal Delgado sostuvo en su dictámen que las empresas estaban obligadas a aportar el 1 por ciento neto de los ingresos generados por la prestación del servicio por la desregulación telefónica, pero increíblemente a partir del 1 de enero de 2001 trasladaron a los usuarios ese costo.

“En otras palabras, en vez de contribuir con dinero propio “tomaron” de sus clientes el 1% más de lo que habían gastado en realidad para hacer frente a la obligación antes individuada. Expresado con mayor claridad: una forma segura de asumir compromisos sin riesgo”, agrega el fiscal en su dictámen.

Procesados

La noticia, que apenas apareció en los diarios pero circuló por todo el mundillo empresarial, preocupó a los directivos de las empresas telefónicas.

La Fiscalía promovió además el procesamiento por incumplimiento de los deberes de funcionario público de dos ex funcionarios en el gobierno de la Alianza: el entonces secretario de Comunicaciones, Henoch Aguiar; y su par del área del Consumidor, Carlos Winograd.

A Winograd y Aguiar les cayó como un balde agua fría la noticia del procesamiento: es que los dos ya habían sido sobreseídos (es decir, encontrados libres de sospechas) por el juez Norberto Oyarbide, pero la apelación fiscal llevó a la Sala I de la Cámara Federal a revisar la causa y revocar la resolución.

Ellos fueron los ideólogos de la desrregulación total del mercado telefónico y quienes cerraron el acuerdo en junio del 2000, que se promocionó como el fin del monopolio que habían tenido durante la gestión menemista Telefónica y Telecom.

La Cámara quiere investigar

Cuando el juez Oyarbide sobreseyó a Winograd y Aguiar y dio por cerrado el caso, el fiscal Delgado apeló y hace dos meses los jueces de la Sala I de la Cámara Federal, Eduardo Freiler y Eduardo Farah, ordenaron la reapertura de la investigación en un muy duro pronunciamiento.

Con ese fallo en la mano, Delgado reclamó a Oyarbide el procesamiento a Aguiar y Winograd y el llamado a indagatoria de los directivos de las “empresas prestatarias del servicio telefónico que se beneficiaron con los frutos derivados de este acontecimiento ilegal”.

En su pedido, el fiscal sostuvo que esos ex funcionarios fueron “cómplices” de la maniobra que “permitió y toleró que aquellas empresas se apropiaran ilegalmente de una sumas de dinero extraídas ilegalmente de los usuarios”.

Delgado agregó que, Henoch y Winograd cometieron delitos porque “no crearon el fondo fiduciario para financiar el servicio universal”, además de “permitir que se lleve adelante esa extracción compulsiva de dinero anclada en el engaño derivado de la asimetría de información entre las empresas y los usuarios individuales”.

Acto seguido, reclamó el procesamiento de Aguiar y Winograd, asi como la indagatoria de “los presidentes de las empresas Nextel Communications Argentina SA, CTI Compañía de Teléfonos del Interior SA, CTI PCS SA, Telecom Personal SA, Compañía de Radiocomunicaciones Móviles SA (CRM) y Telefónica Comunicaciones Personales (TCP)”.

Vía La Política On Line

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Internet por red eléctrica en Brasil

17 noviembre, 2008

La empresa AES Eletropaulo Telecom ya invirtió unos 20 millones de reales (casi 9 millones de dólares) en la tecnología que a partir de año próximo permitirá el tráfico de datos por el tendido eléctrico de la ciudad brasileña de San Pablo.

17/11/2008

La empresa AES Eletropaulo Telecom, filial de la distribuidora eléctrica Eletropaulo, aplicará la tecnología PLC (Power Line Communications, como la llaman en Europa) o Broadband over Power Lines (como la llaman en Estados Unidos). Pero previo al lanzamiento de la oferta comercial, será necesario que el ente regulador Anatel haga algunas modificaciones en la normativa vigente.

“Los clientes nos piden” esa alternativa, dijo la directora general de la empresa, Teresa Vernaglia.

La compañía Eletropaulo ya tiene 2.000 kilómetros de fibra óptica que llegan a 4,5 millones de hogares y a más de 700.000 empresas en el Gran San Pablo, región metropolitana de la mayor ciudad de Sudamérica.

La empresa, que espera contar con este servicio para el primer trimestre de 2009, distribuirá a partir de entonces la señal de Internet por cables de energía de su red de baja tensión y proveerá, además, la infraestructura para operadoras y proveedores, ya que no venderá a consumidores finales.

Con el novedoso servicio, AES Eletropaulo planea un rápido avance sobre sus competidores Brasil Telecom, Universo Online, Embratel. Net Serviços de Comunicação y Telemar.

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Día del Telegrafista en Bogotá

2 noviembre, 2008

Dos viejos artesanos en el arte de transcribir mensajes en clave morse aprovecharon para traer de nuevo lo mejor de su repertorio en cuanto a memorias y anécdotas de aquella época.

En los años 80 el telégrafo firmó su carta de defunción. Con él se fueron al olvido cientos de telegrafistas de provincia y otros que, como Héctor Díaz y Eugenio Maza, prestaron sus servicios en la Central de Telégrafos de Bogotá, cuando funcionó en el edificio Murillo Toro, en pleno centro de la ciudad.

Héctor es un hombre riguroso y de buen comer que nació hace 77 años en Capitanejo (Santander). Desde joven ejerció la telegrafía y, por su buen desempeño al frente del aparato de comunicación inventado en 1845 por el estadounidense Samuel Finley Breese Morse, fue trasladado a la capital.

Llegó en 1955 cuando el jefe de la Central de Telégrafos era Pedro Celestino Bohórquez. En ese entonces en esta oficina se recibían comunicaciones de corresponsales de todo el país.

“Fusagasugá era la línea más congestionada, pero la empresa tenía buenos empleados que facilitaban la tarea”, confiesa Díaz, mientras simula en el aire la manera como activaba el manipulador y paraba la oreja siempre pegada al sonante.

Por su parte, Eugenio Maza es un cartagenero buen conversador y dueño de un don cada vez más escaso: el de la palabra. Como ninguno, conoce la historia de la telegrafía en Colombia y relata que en 1873 se estableció en Bogotá la Escuela de Telegrafía para hombres, bajo la Dirección General de Correos, dependencia de la Secretaría de Guerra y Marina.

“Otro hecho curioso fue la construcción del edificio Murillo Toro, en la carrera Séptima entre calles 12A y 13. En este lugar funcionó durante mucho tiempo el colonial Claustro de Santo Domingo, y para desarrollar su edificación se creó una sobretasa de medio centavo que después se incrementó a un centavo”, señala Maza.

El amor en morse

Cuando el telégrafo era uno de los sistemas de comunicación más utilizados, las parejas de novios no dudaron en utilizarlo para expresar sus sentimientos a kilómetros de distancia.

Para ahorrar palabras, pues cada una costaba dos pesos, se volvió de uso corriente,el uso de abreviaturas. La más célebre fue la de abracaribes, que reducía a pocas letras la frase: abrazos, caricias y besos.

Fue famoso el telegrama enviado por dos humildes campesinas boyacenses llamadas Mercedes, de cariño Mechas y Nepomucena, de cariño Puna, que al final de un mensaje y para ahorrar caracteres firmaron su comunicación con la abreviatura de sus nombres. Se leía en letras de imprenta: Mechupouna.

Algunos telegrafistas quedaban en silencio cada vez que recibían un mensaje coronado con el acrónimo: MintelégrafosBogotá. Era la señal de que a su destinatario lo habían declarado insubsistente.

365 los pesos que recibía mensualmente un telegrafista en Bogotá en los años 50. Había dos turnos: 8 a.m a 1 p.m y 7 p.m a 10 p.m.

Telegramas curiosos

En una empresa de la magnitud del telégrafo, no todos los operarios adquirían la misma destreza. La alteración de mensajes estuvo a punto de causar tragedias. Presentamos algunos ejemplos:

En una ocasión le llegó un telegrama al Alcalde de Moniquirá (Boyacá), que causó estupor. El mensaje decía:

“Alcalde Moniquirá. Si es hombre valor confianza pegue tiro gobernador. Fdo. Ministro Guerra.”

Preocupado el Alcalde ante semejante orden perentoria se dirigió a la empresa de telégrafos con el propósito de que le confirmaran semejante mensaje. Días después llegó el mensaje solicitado.

“Alcalde Moniquirá. Si es conforme valor fianza pague giro. Servidor. Fdo. Mamerto Guerra.”

El siguiente telegrama le fue enviado al general Rafael Reyes por un miembro del Concejo Municipal de la provincia de Gómez Méndez, en Antioquia. “El general Reyes debe mandar mientras viva. Y en caso de muerte, sus huesos deben ser embalsamados y conservados en Palacio para terror y espanto de sus enemigos y contrarios”.

FABIÁN FORERO BARÓN
REDACTOR DE EL TIEMPO

Vía El Tiempo