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China completó con éxito su histórica caminata espacial

27 septiembre, 2008

El “taikonauta” Zhai Zhigang agitó la bandera china durante un paseo por el espacio de unos quince minutos. El presidente Hu Jintao felicitó a la tripulación

El astronauta Zhai Zhigang agitó la bandera china durante un paseo por el espacio de unos quince minutos, y logró completar el hito de ser la tercera nación en el mundo en enviar una misión tripulada al espacio exterior y dar una caminata fuera del cohete.

Con ese gesto, que confirmó el éxito de la misión espacial Shenzhou VII, China acompaña a Estados Unidos y a la ex Unión Soviética en esta hazaña, que constituye “un avance esencial”, en palabras del presidente Hu Jintao.

Zhai Zhigang salió del módulo orbital para flotar en el espacio en una salida de duración inferior a la programada inicialmente, de 20 minutos. Las autoridades no han dado explicaciones al respecto.

“Su salida al espacio fue un éxito total”, afirmó el presidente chino Hu Jintao en un contacto por radio con el astronauta a bordo de la misión espacial Shenzhou VII.

“Se trata de un avance esencial para el desarrollo de nuestro programa de vuelos habitados”, estimó.

Dirigiéndose a los tres astronautas que integran la misión, el mandatario agregó: “Han contribuido de manera considerable al programa espacial nacional. La patria y el pueblo se lo agradecen”.

En cuanto tuvo medio cuerpo fuera del módulo, el “taikonauta” (hombre del espacio en chino) saludó con la mano, lo que desató un retumbe de aplausos en el centro espacial de Jiuquan, en el desierto de Gansu, de donde despegó la misión el jueves, así como en el Centro de control aeroespacial de Pekín.

Flotando en el espacio cabeza abajo, Zhai agitó la bandera china, con estrellas amarillas sobre fondo rojo, en un gesto muy simbólico que marca la propulsión de China en el club selecto de las grandes potencias espaciales.

“Me encuentro bien. Saludo desde aquí al pueblo chino y al pueblo del mundo entero”, declaró al Centro de control el astronauta. Al volver a la nave, explicó que los tres taikonautas “se encontraban muy bien” y que “las experiencias científicas se habían desarrollado como estaba previsto”.

“La salida al espacio era agradable. El traje era muy cómodo. Estamos muy orgullosos de nuestra gran nación”, añadió el astronauta de 41 años convertido en un héroe para 1.300 millones de chinos, que han visto cumplido un sueño que se remonta a la dinastía de los Ming.

Zhai estaba enfundado en un traje de fabricación nacional bautizado Feitian (“Volar en los cielos”), de 120 kg de peso, que costó tres millones de euros. El coronel de la fuerza aérea Zhai contó con la ayuda de un segundo astronauta, Liu Boming, que permaneció en el módulo orbital y estuvo unido a la nave por dos cables de seguridad que parecían enormes cordones umbilicales rojos, gracias a los cuales pudo desplazarse alrededor de Shenzhou (literalmente “nave divina”).

Tan pronto como Zhai regresó a la nave, se lanzó un pequeño satélite, que también servirá para misiones ulteriores.

Esta salida se llevó a cabo durante el tercer vuelo espacial habitado chino, que permitirá en el futuro al coloso asiático instalar módulos orbitales y luego su primera estación permanente en el espacio.

La cooperación espacial entre China y otras naciones ha sido limitada hasta ahora y Estados Unidos se ha negado a permitir la participación china en la estación espacial internacional por temor a que puede obtener secretos técnicos aplicables a su industria militar.

China lanzó su primer vuelo espacial tripulado, el Shenzhou 5, en el 2003, siendo el tercer país tras Rusia y Estados Unidos que lanza un hombre al espacio. El programa espacial regentado por los militares ha perdido progresivamente su secreto oficial y las autoridades indicaron los últimos días que desean una mayor cooperación en este terreno con otras naciones. China piensa producir en masa la próxima versión de la nave Shenzhou para atender a la futura estación espacial y dijo que podría brindar esas misiones a otras naciones.

La misión Shenzhou VII se llevó a cabo a falta de pocos días para la fiesta nacional del 1 de octubre y para el cincuentenario de la NASA, la agencia espacial estadounidense, visiblemente preocupada por una eventual llegada de los chinos a la Luna de aquí a 2017, antes de que vuelvan los norteamericanos.

La misión Shanzhou VII, de 68 horas de duración, regresará a Tierra el domingo y aterrizará en Mongolia interior.

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