El científico británico Charles Wheatstone (1802-1875) y su colega William Fothergill Cooke (1806-1879), desarrollaron un telégrafo eléctrico de cinco agujas que patentaron en junio de 1837. A diferencia del telégrafo de Morse, quien patentó su aparato siete años más tarde y es considerado el padre de la telegrafía, el telégrafo de Wheatstone y Cooke era el resultado de una investigación científica y tecnológica.
Los dos científicos ingleses se habían preguntado cómo se podía transmitir información a través de una red eléctrica, habían construido el aparato y lo habían hecho funcionar exitosamente. Los dos eran físicos de profesión, y ello les permitió dominar el ciclo completo de la telegrafía; es decir, sabían cómo y por qué se transmitía la electricidad, cómo un aparato podía funcionar para transmitir mensajes por medio de la red eléctrica.
El telégrafo de Wheatstone y Cooke fue adoptado por el gobierno británico para su uso en los ferrocarriles y para las comunicaciones militares. El desarrollo del telégrafo acompañó la expansión de los ferrocarriles ingleses por el mundo en el marco de la estrategia imperial británica de desarrollar vías de comunicación por tierra y por agua con el fin de facilitar la ocupación militar de las colonias y de importar materias primas y exportar productos con valor agregado. Para ello el gobierno británico armó una red que integraban los puertos, los telégrafos y los ferrocarriles, una esencial estructura de transporte y comunicación de personas, mensajes y mercaderías.















